La antigua iglesia de San Pedro (Íscar, Valladolid). La gran desconocida del románico mudéjar

 

Los restos que aún perviven de la antigua iglesia de San Pedro se localizan en pleno centro urbano de Íscar, localidad situada al sureste de la provincia de Valladolid. Pese a su privilegiada ubicación en el lateral sur de su plaza Mayor, frente a la Casa Consistorial, este templo es, sin embargo, el gran olvidado entre las iglesias de la villa y, sin duda, uno de los edificios más desconocidos del románico mudéjar de la Tierra de Pinares. Sin embargo, fue uno de los tres templos de raíces románicas con los que llegó a contar en su momento esta localidad, si bien es el único que no ha llegado a nuestros días como tal debido a su cierre al culto a mediados del siglo XIX y a su posterior transformación en fábrica de harinas en 1925, que le ha dotado de esa visión híbrida actual a caballo entre edificio religioso e industrial. Debido a ello, en la actualidad solamente se conservan algunos restos constructivos en los extremos de lo que fue el antiguo edificio de culto, ya fueran integrantes de la primitiva fábrica románica o pertenecientes a añadidos y reformas posteriores.

Síntesis histórica de la iglesia de San Pedro

El primer testimonio de la iglesia se remonta al año 1247, al aparecer nombrada como Sant Petro y tributando “VII mrs. minus quartum” en el Plan de Distribución de Rentas del Cabildo Catedralicio de Segovia, documento en el que también ya se hace alusión a las otras dos parroquias iscarienses, Santa María y San Miguel. Aunque las tres advocaciones están presentes en esta fuente de mediados del siglo XIII, todo apunta a que San Pedro fuera la última de ellas en establecerse, pudiendo enmarcarse su construcción inicial en el contexto de los últimos impulsos repobladores sucedidos en las campiñas meridionales del Duero desde finales del siglo XII hasta bien entrado el siglo XIII, quizás hacia el final de esta horquilla temporal. En ese momento la nueva parroquia quedaría integrada, al igual que sus convecinas de la villa y tierra iscariense, en la diócesis de Segovia, sede a la que pertenecían desde el año 1123.

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Plano del casco histórico de Íscar, con indicación de la situación de sus tres iglesias románicas

A diferencia de las otras dos iglesias de Íscar, la céntrica ubicación de San Pedro fue generando una vinculación cada vez más estrecha con el Concejo de Villa y Tierra. Así, en lo alto de su nueva torre se instalarán en 1590 la campana y el reloj de la villa, en 1657 su sacristía se convierte en la sede del archivo de Villa y Tierra, alcanzando esa simbiosis su punto más álgido a finales del propio siglo XVII, al quedar integrado San Pedro en el nuevo centro político-administrativo de la localidad y de su Villa y Tierra, gracias al establecimiento de la Plaza de la Villa y a la construcción de una Casa de Consistorio de nueva planta en 1696, frente a la fachada norte del propio templo.

El ocaso de San Pedro se produce a mediados del siglo XIX a través de un proceso enmarcado en la etapa de desamortización de bienes eclesiásticos y reorganización parroquial que pondrá punto y final a más de seis siglos de existencia. El gobierno de Espartero emite un decreto sobre supresión de parroquias en la provincia de Segovia (1842), que llevará a que Santa María de los Mártires se convierta de facto en la única parroquia de Íscar.

En 1925, tres cuartos de siglo después de su cierre al culto, el arruinado edificio es adquirido por dos emprendedores locales, Agustín Muñoz Sobrino y Agripino Arqueros, con el objeto de transformarlo en fábrica de harinas. La readaptación para la actividad industrial conllevó una serie de drásticas reformas estructurales que afectaron profundamente al edificio, salvándose de la demolición las estructuras vinculadas al concejo, caso de la torre, o susceptibles de reaprovechamiento para la nueva funcionalidad. En paralelo a este proceso de transformación, también fueron adosándose progresivamente algunas viviendas a su cabecera a lo largo del primer tercio del siglo XX, además de dos dependencias anexas a los pies del antiguo templo. En agosto de 1934 la torre, uno de los pocos restos supervivientes, se vio afectada por un incendio declarado en la fábrica, causando considerables daños en su estructura que provocaron su demolición definitiva.

La fábrica de harinas echa el cierre de manera definitiva a mediados de los ochenta tras más de seis décadas de funcionamiento. Transcurridos treinta años desde el cese de la actividad industrial, el imponente edificio harinero heredero de San Pedro continúa impasible presidiendo la plaza Mayor de Íscar desde el sur, perteneciendo a otros propietarios, sin un uso definido y ante un futuro incierto.

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Fachada desde el Norte de la fábrica de harinas que ocupó desde 1925 el solar de la antigua iglesia de San Pedro, en la Plaza Mayor de Íscar

En el extremo oriental se concentran las evidencias románicas, integradas por la cabecera de ladrillo, una estructura ahora más visible gracias al derribo a finales de 2012 de una de las viviendas que tenía adosadas, y el testero oriental de la nave sur, descubierto a raíz de esa misma intervención. Por su parte, en el oeste perviven los posteriores restos de dos contrafuertes de sillería caliza situados originalmente a los pies de la iglesia, cuya construcción está documentada en el siglo XVI, además de una estancia con un potente paramento de ladrillo que ocupa la esquina suroccidental.

Una aproximación arquitectónica a la construcción románica

En la construcción de la iglesia de San Pedro se utilizó selectivamente tanto un aparejo mixto de piedra como ladrillo, siendo predominante el material latericio en la mayor parte de los restos conservados, del que es buena muestra la cabecera, aunque también está atestiguado el empleo en ella de caliza, ya fuera en forma de sillares (en el basamento del ábside y en el arranque y perfil del testero), mampuestos o calicanto (en el resto del alzado del testero), no pudiendo determinar con precisión el uso de cada uno de estos materiales en las restantes zonas de la iglesia más allá de lo que evidencian las estructuras supervivientes.

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Planta aproximada de la antigua iglesia de San Pedro de Íscar

La iglesia románica poseía una orientación canónica, articulándose mediante una planta de tres naves de la misma longitud y desigual anchura, generando un cuerpo principal de unas dimensiones globales y con una disposición muy similar a la que poseen sus convecinas de Íscar: Santa María de los Mártires y San Miguel, aspecto éste que pudiera revelar una más que probable compartimentación de sus naves en tres tramos, al igual que aquellas. La nave central, de mayor amplitud, se remataba mediante la cabecera de ladrillo conservada, compuesta de ábside y tramo recto presbiterial, ornamentada al interior y exterior con un programa arquitectónico y decorativo de clara raigambre mudéjar. Por su parte, las naves laterales se cerraban a oriente mediante testeros planos, de los que aún subsiste el de la nave de la Epístola. En función del reducido grosor que presenta este testero de cierre y de lo que se desprende de las fuentes documentales posteriores, las tres naves que constituían el cuerpo principal de la iglesia se debían cubrir en origen mediante una techumbre de madera, al igual que otras iglesias edificadas durante el mismo periodo, con parecida disponibilidad económica y, en consecuencia, con un similar planteamiento estético y constructivo. Esta armadura de madera fue objeto de periódicas reparaciones que constan en sus libros de fábrica, al menos desde comienzos del siglo XVI, siendo finalmente sustituida en los inicios del segundo tercio del siglo XVIII por una cubierta de bóvedas tabicadas.

La torre se situaba al norte, ocupando el ángulo existente entre el testero de cierre de la nave del Evangelio y el tramo recto de la cabecera, una ubicación muy característica de la edilicia románica. Dicha torre suponemos que es la también documentada en los libros de fábrica parroquiales durante el segundo cuarto del siglo XVI, poco antes de ser demolida y sustituida por otra de nueva construcción en 1554.

Aunque son constantes las alusiones tanto a la sacristía como a la cilla desde los primeros documentos parroquiales escritos, no podemos precisar si estos dos espacios ya formaban parte de la primitiva construcción. La sacristía se debió ubicar en el espacio existente entre la torre y el hemiciclo, siendo objeto de numerosas reformas y convirtiéndose con el paso de los años, tal como ya señalamos, en la sede del Archivo de la Comunidad de Villa y Tierra. Por su parte, la cilla se puede identificar con el espacio levantado en recio paramento de ladrillo ubicado al suroeste del antiguo templo, conocido popularmente en Íscar como “Las Paneras”, cuya última reconstrucción se produjo en 1733, que fue reaprovechado posteriormente en la fábrica de harinas con una funcionalidad similar al utilizarse como almacén de grano.

La cabecera de San Pedro

De la estructura románica que se ha esbozado tan solo se conserva hoy día la cabecera de ladrillo y el testero recto oriental de la nave de la Epístola, en ambos casos enmascarados en mayor o menor grado por los edificios que se fueron adosando en el extremo oriental del templo a lo largo del siglo XX.

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Vista desde el Este de la cabecera de la iglesia de San Pedro, enmascarada entre edificios contemporáneos

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Pilastras escalonadas del arco triunfal de la antigua iglesia

En el interior de esta cabecera se accedía al presbiterio a través de un arco triunfal de medio punto, conservándose hoy día el arranque de cuatro pilastras revocadas con cal sobre las que se sustenta en el lado norte dicho arco. Este presbiterio se cubría mediante una bóveda de medio cañón, cegada en la actualidad por un entablamento de madera que cubre al completo toda la cabecera a la altura de la línea de imposta. Al igual que otros templos pinariegos, este presbiterio se encuentra compartimentado en dos tramos mediante la colocación de pilastras adosadas a cada uno de los lados, sobre las que se debe apoyar un arco fajón medianero. En cada uno de esos tramos se dispone un arco de medio punto doblado y ciego, con imposta de ladrillos en plantilla de nacela.

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Pilastra de separación entre el ábside y el presbiterio. En la parte superior se observa el entablamento de madera, a la altura de la línea de imposta

Una pilastra de triple escalonamiento separa el ábside del presbiterio, sobre la que se debe apoyar con total seguridad el correspondiente arco de triple rosca que la señalada cubierta de madera impide advertir. Ésta también oculta la bóveda de horno con la que se cubre el hemiciclo, tal como también se puede intuir al visualizar la estructura desde el exterior. En el semicilindro absidal se disponen tres ventanales de medio punto, hoy día completamente cegados, siendo el meridional imperceptible a causa de los revocos posteriores, mientras que el septentrional se encuentra alterado a causa de la ubicación en esa zona del hemiciclo de un arcosolio posterior, coronado mediante arco escarzano. Las dos roscas de ladrillo visibles de la ventana central, que pudieran ser más, confirman el carácter abocinado y con derrame interno de todas ellas, transformándose al exterior en aspilleras que proporcionaban la iluminación de esta capilla mayor, de las que ha sido sacada a la luz recientemente la más meridional, a la altura del segundo cuerpo de arquerías.

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Interior de la cabecera de San Pedro, donde se intuyen dos de los tres ventanales del ábside

Por encima de las ventanas una banda de ladrillos en nacela constituye la línea de imposta de la cabecera, localizándose bajo dicha banda lo que parece un friso de ladrillos en esquinilla, identificable, a pesar del recubrimiento de cal, gracias a la impronta dejada por las esquinas en el revoco a causa de la humedad, estando flanqueado por encima y por debajo con dos hiladas de ladrillos a soga. Del mismo modo, bajo el alféizar de los vanos tan solo se aprecia, y parcialmente, la existencia de otras dos hiladas a soga, sin que pueda advertirse la repetición del esquema decorativo en esquinilla localizado en la parte superior. Por último, también hay que señalar la presencia en la parte más septentrional del ábside de una pequeña puerta, hoy día sellada, que probablemente daría acceso a la sacristía.

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Vista desde el Sur del exterior de la cabecera de la antigua iglesia de San Pedro

En el exterior, la cabecera de San Pedro se encontraba hasta hace pocos años prácticamente recubierta por los edificios adosados a su perímetro, pudiéndose advertir hasta finales de los ochenta, y en su parte superior, poco más que unas roscas de ladrillo correspondientes a la zona central del hemiciclo, algunos recuadros pertenecientes al tramo presbiterial sur, así como el alero que remataba todo este conjunto, siendo visibles todos estos elementos gracias a la menor altura que presentaban los edificios en esa parte de la manzana. El derribo en 1987 de la planta superior de una de esas viviendas dejó visibles cuatro arcos completos con un aspecto calamitoso en el último cuerpo de arquerías ciegas en la zona central del ábside. A finales de 2012 se produjo la demolición de otro de los inmuebles en la zona meridional, poniendo al descubierto, también en un estado lamentable, el alzado completo del tramo recto presbiterial y de una parte significativa del ábside. Ello ha permitido identificar el basamento de la cabecera, compuesto de varias hiladas de sillería caliza, notablemente erosionadas en el tramo curvo. El ábside se compone de tres cuerpos sucesivos de arcos de medio punto doblados y ciegos, de similares proporciones y en posición desmentida. A pesar del nefasto estado de conservación se puede advertir que por encima de esta composición se disponían frisos de ladrillos en esquinilla individualizados, cada uno de ellos con el mismo ancho que el intradós de la primera rosca de los arcos doblados del cuerpo superior. El tramo recto presbiterial posee la misma altura que el hemiciclo aunque es ligeramente más ancho, prevaleciendo en él una trama reticular a modo de alfiz similar a la utilizada en San Pedro de Alcazarén. Esa retícula en resalte cobija tres arcos de medio punto doblados y ciegos en cada uno de los dos primeros cuerpos, mientras que el tercero, que mantiene la anchura pero no la altura, es ocupado por tres rectángulos, subdivididos, a su vez, en otros dos más estrechos separados por una banda central, también latericia. Finalmente, toda la cabecera se corona mediante un alero conformado por cinco hiladas de ladrillos en saledizo, extremadamente dañados, sobre las que se sustentaba en su día el tejado, hoy día desaparecido y sustituido por una terraza moderna.

El testero de cierre oriental de la nave de la Epístola

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Testero de cierre de la nave meridional de San Pedro

Posiblemente sea el último exponente de lo que pudo ser la primitiva estructura muraria perimetral del cuerpo de la iglesia, extremadamente endeble y con todos los visos de soportar una cubierta lígnea. Se dispone perpendicularmente a la cabecera, adosándose a ella a la altura del borde occidental del tramo recto, que actúa a modo de separación entre la propia cabecera y el cuerpo principal de la iglesia. El lienzo conservado alcanzó en su día una altura ligeramente superior a la actual, a tenor del evidente rebaje que presenta en la parte superior y de la impronta dejada en el encuentro con el propio tramo presbiterial sur. Pese a esta mutilación, vinculada al proceso de reutilización de este elemento, se pone claramente de manifiesto la menor altura de esta nave meridional respecto a la central, un rasgo que también está documentado para el caso de la nave del Evangelio.

Para saber más:

ANTÓN Y CASASECA, F. (1927): Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Informe en dos tomos (texto y láminas) elaborado entre 1916-1927. Depositado en la Biblioteca Tomás Navarro Tomás, Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Inédito.
ARRANZ SANTOS, C. (1995): Villa y Tierra de Íscar, Valladolid.
BRASAS EGIDO, J.C. (1977): Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Tomo X: Partido Judicial de Olmedo, Valladolid, Diputación Provincial de Valladolid.
CARRERA DE LA RED, M.A. (1990): Las fábricas de harina en Valladolid, Valladolid, Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.
CATALINA RICO, C. (2013): “El derribo de una casa en Íscar descubre el ábside de San Pedro”, El Norte de Castilla, 03/01/2013, p. 13.
ESTEBAN MOLINA, J. (2015): “La antigua iglesia de San Pedro de Íscar. Evidencias arquitectónicas románicas”, Archivo Español de Arte, CSIC, pp. 19-38.
ESTEBAN MOLINA, J. (2014): “Las reformas arquitectónicas del siglo XVI en la antigua iglesia de San Pedro de Íscar (Valladolid)”, BSAA-Arte, Universidad de Valladolid, pp. 61-84.
NUÑO GONZÁLEZ, J. (2002): “Iglesia de Santa María”. En García Guinea, Miguel Ángel y Pérez González, José María (Dir.): Enciclopedia del Románico en Castilla y León. Valladolid, Aguilar de Campoo (Palencia), Fundación Santa María la Real, pp. 224-225.
SÁNCHEZ MERLO, P. (1987): “Reaparece el mudéjar y San Pedro vuelve al recuerdo”, El Norte de Castilla, 22/10/1987, p. 2.
VALDÉS FERNÁNDEZ, M. (1981): Arquitectura mudéjar en León y Castilla, León, Universidad de León.
VALDÉS FERNÁNDEZ, M. (1996): “Arte de los siglos XII al XV y cultura mudéjar”, en Valdés Hernández, Manuel, Pérez Higuera, María Teresa y Lavado Paradinas, Pedro José, Historia del arte en Castilla y León. T. IV, Arte Mudéjar, Valladolid, Ámbito, pp. 9-128.

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